Adjuntamos a continuación el capítulo“No lo creas solo porque yo lo digo: Los pensamientos y testimonios de clérigos, autoridades, expertos, científicos y fieles laicos piadosos” del libro disponible en la red titulado Sumario y Enciclopedia de la extraordinaria obra de María Valtorta.

El profesor Fabrizio Braccini de la Universidad de Palermo, en 1979, escribió:

“Lo que constituye el punto final para otros, es por el contrario, el punto de partida para María Valtorta.”


El Santo Padre Pío y al menos dos hijos espirituales suyos aprobaron El Poema. En 1967 (un año antes de la muerte del Padre Pío) una hija espiritual suya de mucho tiempo, Elisa Lucchi, le preguntó a él en la confesión: “Padre, he oído hablar de los libros de María Valtorta. ¿Me aconseja leerlos?” El San Padre Pio respondió: “¡No te lo aconsejo, te lo ordeno!” Esta cita está tomada de una carta de 7 de enero de 1989 a Emilio Pisani (el director y editor de las obras de María Valtorta) y la cual fue escrita por Rosi Giordani, también hija espiritual del Santo Padre Pío. El libro Padre Pío y María Valtorta contiene esta carta en su totalidad y relata también varias documentadas experiencias místicas que María Valtorta tuvo con el Santo Padre Pío mientras estaban los dos vivos. Para leer la carta completa que detalla este caso con el Padre Pío, y para leer sobre las documentadas experiencias místicas entre el Santo Padre Pío y María Valtorta, consulte la sección del libro titulado “Padre Pío y María Valtorta.”

San Pío fue uno de los santos más santos del siglo 20. Su visión de la naturaleza divina de las revelaciones de María Valtorta es ciertamente muy fiable, ya que él era un místico que a menudo se comunicaba con Nuestro Señor y Nuestra Señora; él tuvo a menudo visiones espirituales instantáneas (tales como la capacidad de leer los corazones); padeció los estigmas, tuvo bilocaciones y profecías; Realizó curaciones milagrosas y otros milagros para muchas personas; Tuvo numerosas experiencias místicas documentadas con otras personas, y vivió en el mismo país y en el mismo tiempo que María Valtorta, la cual da testimonio de que tuvo experiencias místicas con él, así como también otros dan testimonio de que han experimentado o presenciado hechos sobrenaturales relacionados con María Valtorta y él.


La Beata Madre Teresa de Calcuta es mundialmente famosa por su fundación de las Misioneras de la Caridad, compuesta por más de 4.500 hermanas religiosas que sirven a los más pobres de los pobres en 133 países. Fue beatificada en 2003 y fue ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1979. Ella fue una inspiración y modelo para miles de personas en todo el mundo. Lo que es interesante para nosotros es que uno de los libros más queridos por ella y que ella llevaba consigo en todos sus viajes fue El Poema de María Valtorta. El Padre Leo Maasburg, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en Austria, fue un estrecho colaborador de la beata Madre Teresa de Calcuta. Él la acompañó en muchos de sus viajes, estuvo presente en con ocasión de la apertura de nuevas casas de las Misioneras de la Caridad en varios continentes y predicó en retiros para sus hermanas en todo el mundo. Cuando la Beata Madre Teresa abrió sus primeras casas en Moscú y Armenia en 1988 el Padre Maasburg fue su consejero espiritual durante varios meses y por ello fue oficialmente el primer sacerdote católico al que se le permitió volver a la Unión Soviética. Publicó un libro sobre la Madre Teresa en octubre de 2011 que relata 50 historias de testigos oculares sobre ella, su asombrosa vida y sus logros. Lo que es significativo para nosotros es que en 2009, fue entrevistado por Christian Magazine e informó que la Beata Madre Teresa siempre llevaba el Poema con ella en sus viajes y que le dijo muchas veces que lo leyera. Considerando que su santa caridad y abnegación (lo que la unió con Cristo de una manera especial) superó a la gran mayoría de las personas en la Tierra, su especial devoción a la lectura del Poema es un valioso testimonio.

En otro artículo, el Padre Maasburg escribió que ella siempre viajaba con tres libros: La Biblia, su breviario y un tercer libro. Cuando el Padre Maasburg le pregunto sobre el tercer libro, ella dijo que era un libro de María Valtorta. A sus presuntas sobre el contenido del mismo, ella le dijo simplemente “léelo”.

Recientemente entrevistado por Christian Magazine el Padre Maasburg confirma: “Respecto a la actitud de la Madre Teresa sobre Valtorta, recuerdo claramente su reacción positiva sin dar más detalles.”


El Arzobispo Alfonso Carinci fue secretario de la Sagrada Congregación de Ritos 1945-1960 (más tarde rebautizado como Congregación para las Causas de los Santos en 1969). El Arzobispo Carinci estuvo a cargo de la investigación de las causas para la beatificación y canonización antes del Concilio Vaticano II. Trabajó en el reconocimiento de la verdadera y falsa santidad y tenía una distinguida reputación. Visitó tres veces a María Valtorta, celebró misas para ella, leyó sus escritos en profundidad, tuvo una abundante relación epistolar con ella y analizó su caso. Estaba tan convencido de que sus escritos eran inspirados por Dios, que testigos presenciaron cómo le dijo a María Valtorta: “Él es el Maestro. Él es el autor, “y en sus cartas a María Valtorta, escribió” Autor “con una” A “mayúscula. El arzobispo Carinci fue una de las dos prominentes autoridades que aconsejaron al padre Corrado Berti entregar copias mecanografiadas del Poema al Papa Pío XII, lo que condujo un año después al visto bueno papal y su orden de publicarlo en 1948.En enero de 1952, el arzobispo Carinci también escribió una total certificación y una opinión positiva de la obra de Valtorta (4 páginas mecanografiadas) que ha sido publicada. Ese mismo año, escribió un escrito en nombre propio y de otras 8 prominentes autoridades (entre ellos, dos consultores del Santo Oficio, tres profesores de las universidades pontificias en Roma, un consultor de la Sagrada Congregación de los Ritos y el prefecto del Archivo Secreto del Vaticano)para ser entregado en audiencia al Papa Pío XII, aunque la audiencia finalmente no se llevó a cabo. El Arzobispo Carinci es también una de las autoridades cuyas favorables certificaciones sobre María Valtorta fueron dadas al Santo Oficio en 1961 por el Padre Corrado Berti, lo que llevó al Santo Oficio a declarar que aprobaba la publicación de la segunda edición de su obra. Elogió a María Valtorta y al Poema, escribiendo en 1952: “No hay nada en él que sea contrario al Evangelio. Por el contrario, esta obra, un buen complemento del Evangelio, contribuye a una mejor comprensión de sus significados… los discursos de Nuestro Señor no contienen nada que de alguna forma pueda ser contraria a Su Espíritu”. El Arzobispo Carinci también declaró: “… me parece imposible que una mujer de una cultura teológica normal y desprovista de cualquier libro útil para este fin, haber sido capaz de escribir con tanta exactitud páginas tan sublimes.”


Monseñor Hugo Lattanzi , decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Lateranense, y consultor del Santo Oficio, aprobó el Poema en 1952 indicando:

“La autora… no podía haber escrito tal abundante cantidad de material… sin estar bajo la influencia de un poder sobrenatural.”


El Arzobispo George Pearce, (Doctor en Divinidad), antiguo Arzobispo de Suva, Fiji, actualmente en activo en Providence, Rhode Island, escribió en 1987:

“Entré en contacto por primera vez con la obra de María Valtorta en 1979 […] la encontré tremendamente inspiradora. Es imposible para mí imaginar que alguien pueda leer esta gran obra con la mente abierta y no estar convencido de que su autor no sea el Espíritu Santo de Dios”.


El profesor Leo Brodeur escribió:

Argumentos a favor de un origen sobrenatural

[Para esos que declaran] que los escritos de Valtorta que no eran de origen sobrenatural ¿investigaron qué tipo de persona era Valtorta? Si lo hubieran hecho, habrían encontrado rápidamente que era una buena, seria y devota católica, e inválida que tuvo una profunda vida de oración y que vivió según altas normas morales. Habrían encontrado que ella a menudo afirmaba, explícitamente, en términos muy claros, que estaba teniendo visiones y dictados de Jesús y otras personas celestiales y se daba plenamente cuenta de la gravedad de sus afirmaciones.

Si sus visiones y dictados hubieran sido deliberadamente meras formas literarias de su propia invención, habría sido una mentirosa sin escrúpulos; pero esta hipótesis está excluida por los testimonios de todos los sacerdotes, monjas y laicos que la conocían.

¿Qué pasaría si Valtorta hubiera estado loca y hubiera imaginado todas esas visiones y dictados y las hubiera confundido con reales apariciones místicas (y así escapar de la acusación de ser una bromista)? Esta hipótesis de la locura cae de plano a la luz de su vida diaria durante los años que ella escribió. Dentro de los límites de sus discapacidades físicas, obraba muy bien: se preocupaba por la gente, se mantenía al tanto de los acontecimientos mundiales, escribió cartas coherentes, perspicaces, y tenía una mente ingeniosa, brillante y aguda como observaron todos sus visitantes, algunos de los cuales eran eruditos de la Iglesia o laicos universitarios.
En cualquier caso, la acusación de que las visiones de Valtorta eran “simplemente formas literarias usadas por la autora para narrar a su manera la vida de Jesús” parece bastante impropia, ya que implicaría un carácter defectuoso no encontrado en ella.

Si uno ahora pasa a considerar las visiones y dictados de Valtorta en El Poema , la acusación de que ella narra la vida de Jesús “a su manera”, se convierte en aún más insostenible, desde varios puntos de vista:

Teológicamente : Los escritos de Valtorta destilan una gran amplitud de conocimientos y una clara mentalidad y elevados conceptos dignos de los más grandes teólogos, de los Padres de la Iglesia, y de los más grandes místicos. ¿Cómo podría un lunático o un mentiroso producir tales escritos? Por otra parte, ella nunca estudió filosofía o teología en la escuela o por su cuenta. La única educación que recibió fue la educación normal de las chicas italianas de clase media-alta de la década de 1900. ¿Cómo pudo componer sus sublimes escritos “a su manera”?.

Espiritualmente : Los escritos de Valtorta son extraordinariamente prácticos, llevando al lector a practicar la Fe en la vida cotidiana. Lo que no ocurre con los áridos textos teológicos. Sus escritos propician una espiritualidad viva, que llega al corazón del lector, mostrándonos a Jesús íntimamente, personalmente. Más de un lector ha proclamado que leer El Poema que es como vivir con Jesús como lo hicieron los apóstoles. Como se describe en El Poema , el carácter de Jesús – una mezcla perfecta de calidez y razón, de perspectiva mística y atenciones prácticos, de santidad y amor – ha ayudado a más de un lector a reformar una vida de pecado, a aumentar su amor por Nuestro Señor, a convertirse en más santo. Jesús es retratado en El Poema como quizás en ninguna otra obra mística. Es muy dudoso que Valtorta hubiera podido escribir tal edificante retrato por su cuenta, cuando ella fue la primera en admitir su “nada” y lo atribuye todo a Jesús.

Incluso Científicamente : El Poema de Valtorta muestra una precisión asombrosa en cuanto a la arqueología, botánica, geografía, geología, mineralogía y la topografía de Palestina en tiempos de Jesús, una precisión elogiada por expertos en esos campos. Sin embargo, dada su falta de aprendizaje y lectura en esos campos, y dado el hecho de que ella nunca viajó a Palestina, ¿cómo pudo haber dado exactas descripciones de lugares a los que ella nunca fue y de los que nunca leyó con algún detalle?

Por último, desde el punto de vista literario : Valtorta escribió en el fragor del momento, sin planes preliminares, ni borradores. Ella escribió rápido – más de 10.000 páginas escritas a mano en tres años – con gran propósito y coherencia de pensamiento, en un magistral italiano, combinando los más altos logros del estilo florentino de la década de 1930 con la viveza y espontaneidad de la gente común cuando son citados. Pocos escritores en la historia de la humanidad han sido tan buenos y tan prolíficos en ese corto período de tiempo; tal vez ninguno escribió sin borradores. Sin embargo, ella estaba postrada en cama y sometida a frecuentes crisis de salud e interrupciones de sus familiares o vecinos. Entonces ¿cómo podría ella haber escrito tan bien, cuando la mayor parte de los escritores anhelan la soledad para poder escribir?

Cuando uno reflexiona la altura teológica y espiritual del Poema de María Valtorta, así como su remarcable nivel científico y literario, y teniendo en cuenta su educación media, falta de salud, de su velocidad, precisión y la grandeza de los logros, ¿cómo podría uno sostener la idea de que ella logró todo eso sin ayuda sobrenatural? Cuando uno también reflexiona sobre su estilo de vida personal como una generosa alma víctima que practicó las virtudes heroicamente, cuando uno también pondera los sufrimientos que ella ofrecía diariamente al Señor, entonces, con todo respeto, ¿cómo podría alguien desestimar sus afirmaciones de tener visiones y dictados sobrenaturales sin una investigación en toda regla de su caso?


Antonio Socci es un periodista, escritor e intelectual líder en Italia. Tiene su propio programa de televisión, del cual es el anfitrión, y es una prominente personalidad de los medios, especialmente para los temas de la Iglesia Católica. Ha hecho regularmente conferencias de prensa para cardenales (incluyendo el cardenal Ratzinger y el cardenal Bertone). Es muy conocido entre muchos católicos por su libro El cuarto secreto de Fátima , el cual es uno de los libros más destacados sobre Fátima en los últimos tiempos (en particular el Tercer Secreto de Fátima). Recientemente, Antonio Socci escribió un artículo sobre el Poema que fue publicado originalmente en un periódico italiano y también en su blog el 7 de abril de 2012 en el que elogia El Poema , diciendo:

Estas páginas son excepcionales, las cuales contienen prácticamente los cuatro Evangelios y llenan periodos que faltan, resolviendo muchos puntos enigmáticos o aparentes contradicciones.

Leer esas páginas no es solo una extraordinaria aventura para la mente, pues revela todo lo que tú quieres conocer e ilumina toda verdad sino que cambia tu corazón y cambia tu vida.

Por encima de todo, se confirma la veracidad de todos los dogmas y las enseñanzas de la Iglesia, de San Juan, San Pablo y de todos los Concilios.

Durante veinte años, después de haber laboriosamente dado tumbos leyendo cientos de volúmenes de eruditos bíblicos, puedo decir que, con la lectura de la obra de Valtorta, doscientos años basados en la Ilustración el idealismo y la charlatanería modernista sobre los Evangelios, se pueden pasar por la trituradora.

Y esta es una de las razones quizás por la que esta excepcional obra (una obra que incluso conmovió a Pío XII) es todavía ignorada y “reprimida” por la intelectualidad oficial y por el modernismo clerical.

A pesar de ello, fuera de los canales normales de distribución, gracias a Emilio Pisani y al Centro Editorial Valtortiano, la obra ha sido leída por un mar de personas (cada año decenas de miles de nuevos lectores) y ha sido traducida a 21 idiomas

En la obra de Valtorta se encuentra una reconstrucción tan precisa y rica de hechos históricos, geográficos y humanos acerca de la Vida Pública de Jesús, que no es posible explicar, teniendo en cuenta que la escribe una mujer que no tenía conocimiento de estos temas y de teología, que no estaba familiarizada con Tierra Santa, y que no tenía libros para consultar, postrada en cama e inmovilizada en una cama en Viareggio, durante los meses más feroces de la guerra en la Línea Gótica.

Hay miles de páginas repletas de información y con las reflexiones y meditaciones más excelsas; descripciones geográficas que sólo hoy yendo al lugar se pueden hacer.

Hay cientos de nombres topográficos y detalles y descripciones de lugares que eran desconocidos para casi todo el mundo y de las cuales sólo las últimas investigaciones y excavaciones arqueológicas las han sacado a la luz. La obra de María Valtorta es verdaderamente inexplicable con medios simplemente humanos. Incluso el estilo literario es muy elevado y profundo.

Pero sobre todo, el Gigante, – Quién está en esas páginas y Quién fascina mediante el poder, la bondad y la belleza; Quién inspira, mediante las palabras y acciones – es precisamente ese Jesús de Nazaret del Cual hablan los Evangelios. El mundo no había visto – ni verá jamás – nada comparable.

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