María Valtorta fue una mística Católica Italiana famosa por su  santidad personal, y por sus extensos escritos, de los cuales el más memorable es el conocido como El Poema del Hombre-Dios (actualmente titulado El Evangelio como me fue  Revelado, en las recientes ediciones). Esta obra es en varios aspectos muy similar a la “Mística Ciudad de Dios”, de la Venerable María de Agreda y los escritos de la Beata Anna Catherina Emmerich sobre la vida de Jesús y María. Sin embargo, si bien tiene similitudes con las obras antes citadas, guarda a la vez un aspecto singularmente único en cuanto a que supera a ambas por la cantidad de información, por su nivel de detalle y su capacidad para ser científicamente analizada y comprobada por la ciencia, así como por su significación para nuestros tiempos.

María Valtorta nació en 1897 en Caserta, Italia. Durante su juventud, tuvo la fortuna de recibir una educación clásica muy estricta y antes de trasladarse en 1924 a Viareggio, Italia, donde pasó la mayor parte del resto de su vida, María Valtorta se hizo miembro de la Orden Tercera de los Servitas de María (también conocidos como los Siervos de María). Estaba muy bien educada, caracterizándose por ser una gran y diligente trabajadora, muy inteligente y dotada.

En 1920, a sus 23 años, mientras iba caminando por la calle con su madre, fue golpeada con un hierro en la espalda, por un delincuente anarcocomunista. Estuvo confinada en cama por tres meses, al término de los cuales estaba suficientemente recobrada como para ser capaz de moverse por sí misma.

En 1925, lee la autobiografía de Santa Teresa del Niño Jesús e, inspirada por ella, se ofrece a sí misma como alma víctima al Amor de la Misericordia Divina. Cinco años más tarde, toma votos privados de castidad, pobreza y obediencia, y luego (después de un intenso proceso de discernimiento y preparación) ofrece también su ser como víctima a la Justicia Divina.

Dios aceptó su ofrenda. Como resultado de posteriores complicaciones de su lesión del año 1920, así como por las numerosas y terribles enfermedades que fueron presentándose en ella y le causaban grandes dolores, cayó postrada en cama en el año1934, siendo forzada a quedarse así, postrada, por los siguientes 28 años de su vida, último período de su sacrificada vida terrenal. Padeció sufrimientos insoportables.

Un artículo nos relata los eventos de las visiones y dictados que recibió. [Entre corchetes información adicional]:

En la mañana del Viernes Santo, 23 de Abril de 1943, informó que una voz repentinamente le había hablado y le pedía que escribiese. Desde su habitación María llamó a Marta Diciotti [la compañera de su vida], le mostró la hoja que tenía en sus manos y le dijo que algo extraordinario había pasado. Marta llamó al Padre Migliorini [el director espiritual de María] para ponerlo al tanto sobre el repentino dictado que María acababa de recibir, el cual llegó al poco tiempo. El Padre Migliorini le pidió que pusiera por escrito todo lo que ella recibiera, y a medida que transcurría el tiempo y de forma continua, le iba proveyendo de cuadernos para que pudiera continuar escribiéndolo todo. Desde aquel día, María se avocó a la tarea de escribir. Lo hizo prácticamente todos los días hasta el año1947 y después de éste año, escribiría de manera intermitente hasta el año 1951. Escribía con una pluma estilográfica en un cuaderno que descansaba sobre sus rodillas, colocado sobre la tablilla de escribir que ella misma se había confeccionado. Nunca planificó su trabajo, ni siquiera sabía el tema que trataría ni sobre qué escribiría de un día para otro, y nunca releía nada de lo que escribía para corregir una sola palabra. A veces, llamaba a Marta para leerle lo que acababa de escribir.

En una de sus declaraciones, María sentencia claramente: “Puedo afirmar que no he recibido ayuda de fuente humana alguna que me dé el conocimiento de lo que escribo, y que aún en el momento mismo en que escribo, a menudo no puedo comprender absolutamente nada.”

Durante todo este proceso, sus cuadernos iban siendo fechados día por día, sin embargo sus continuos escritos no guardaban la secuencia cronológica, pues algunos de los últimos capítulos de “El Poema del Hombre Dios” fueron escritos antes que los capítulos iniciales del libro, y vemos que el texto fluye con cadencia manteniendo la correlación, con una perfecta armonía en su conjunto.

Entre los años de 1943 a 1951, Valtorta produjo [13.193] páginas escritas a mano en 122 cuadernos. También escribió su autobiografía en siete cuadernos adicionales. [Sus escritos en total incluyen casi 700 visiones de la vida de los años tempranos de Jesús junto a  María, con los Apóstoles, y con muchos de Sus contemporáneos, unos 800 dictados de Jesús, y cerca de 300 revelaciones adicionales, muchas de las cuales fueron hechas por Nuestra Señora o por su ángel de la guarda.]

Estos manuscritos fueron la base de su más importante obra, “El Poema del Hombre-Dios”, la cual constituye cerca de dos tercios del total de su  trabajo literario. Las visiones dan un recuento detallado de la vida de Jesús [desde Su Concepción hasta Su Ascensión, y de la vida de María desde su Inmaculada Concepción hasta su Asunción], con mucha más  información de lo que los Evangelios nos proporcionan. Por ejemplo, mientras que el Evangelio presenta solo algunas líneas acerca de las Bodas de Caná, el texto de Valtorta incluye páginas enteras sobre el evento, en donde se narran incluso las palabras y diálogos que entonces se produjeron entre los presentes. [Otro ejemplo: mientras que la Pasión tiene cerca de cinco páginas en los textos de los Evangelios canónicos, en el Poema del Hombre-Dios tiene casi 200 páginas. Aproximadamente el 98.5% de todos los pasajes del Evangelio narrados en las Escrituras canónicas que relatan las vidas de Jesús y de María, han ido descritos con detalles de una grandeza sin precedentes gracias a sus visiones – en ellas se incluyen las palabras habladas de Jesús, sus parábolas, y lecciones que impartió– sin contar con  los abundantes eventos singulares que, antecediendo a cada una de las escenas evangélicas, no fueron registrados en los Evangelios canónicos.] Las visiones describen para nosotros las muchas jornadas que Jesús llevó a cabo a través del territorio de Tierra Santa, junto con conversaciones con [multitud] de gente [incluidos Su Madre María, los Apóstoles, y cerca de 500 personalidades de diversas nacionalidades, como Judíos,  Romanos, Griegos, Filisteos y Samaritanos. El Poema del Hombre-Dios ofrece visiones cuyo contenido cubre aproximadamente 500 días del período de 1200 días que comprende la vida pública de Jesús (esto equivale a cubrir aproximadamente el 42% del total de días del periodo ministerial del Señor, que fue de 3 años y cuatro meses). Este magnífico Poema describe en detalle 179 milagros realizados por Jesús, solo 30 de ellos mencionados en los Evangelios canónicos; además de 97 parábolas completas (muchas de ellas de varias páginas), y de éstas, tan solo 39 han sido relatadas brevemente en los Evangelios canónicos].

CONTRIBUYA